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Las familias campesinas españolas han engordado cerdos para el
autoconsumo durante siglos. Ahora, las explotaciones agrarias se han especializado
y los agricultores no crían un cerdo sino centenares, si están especializados
en el porcino. La especialización llega a tal punto que incluso muchos
agricultores han abandonado el tradicional huerto en el que cultivaban
las verduras y las frutas que se consumen en casa. Sale más a cuenta y
es más cómodo ir al supermercado y adquirir lo que se necesita.
Nuestros antepasados no conocían los supermercados, para ellos sacrificar
un animal significaba agudizar el ingenio con el fin de disponer de alimento
el mayor tiempo posible, es decir, conservar durante largos períodos y
aprovechar todo lo aprovechable. Básicamente utilizaban estas técnicas
de conservación:
Salazón
con secado: se toma una pieza de carne grande y se cubre con sal; la
carne pierde agua por la acción de la sal; posteriormente se airea en
lugares secos.
Hervido
con secado. Se prepara carne picada con especias, se mete en tripas
(intestino), se hierve y se airea en un lugar seco.
Hervido
y guardado en aceite: se prepara carne picada con especias, se mete
en tripa (intestino), se hierve y se mete en una vasija que se llena
de aceite.
También se preparaban otros embutidos para ser consumidos en pocos días;
en este caso, no recibían tratamiento para una conservación larga. Las
recetas de todos ellos se han conservado hasta nuestros días y ahora se
preparan industrial o artesanalmente.
Adonde uno viaje debe interesarse por los embutidos locales, no hay más
que darse una vuelta por la tocinería, o chacinería, del pueblo, allí
sabrán darnos razón. La siguiente lista de embutidos no es exhaustiva,
es una enumeración de los embutidos que conocemos por vivir donde vivimos
y por ir de vacaciones adonde vamos de vacaciones:
Bull
blanco o negro. Carne cortada en pedazos gruesos, embuchada y
después hervida. Son piezas de unos 20-30 cm de largo, de ancho irregular.
Butifarra.
Salchicha gruesa de carne picada que se fríe. Las normales miden
unos 20-30 cm de largo.
Butifarra
blanca. Carne magra especiada muy picada que se embucha y después
se hierve.
Butifarra
de huevo. Es una butifarra blanca con huevo, se come tradicionalmente
el jueves lardero.
Butifarra
negra. Sangre especiada con carne, embuchada y hervida.
Cabeza
de jabalí. Carne gelatinosa cortada en pedazos gruesos, embuchada
y después hervida.
Catalana.
Carne magra embuchada con trufa negra, después hervida. La parte
exterior es blanca y la carne es de un color rosa pálido con trozos
negros (la trufa). Son piezas muy largas (más de 40 cm) y de unos 10
cm de ancho.
Cecina.
Carne de vaca desecada.
Chicharrones.
Capas subdérmicas del cerdo que se dejan secar y se preparan fritas.
Chistorra.
Carne y zonas grasas embuchadas y especiadas con pimentón, se
prepara frita. Son unas salchichas delgadas y muy largas.
Chorizo.
Carne embuchada especiada con pimentón y secada. Son piezas muy
largas (más de 40 cm) y con unos 10 cm de longitud. Es muy conocido
el chorizo de Cantimpalos. La calidad del chorizo depende de la del
pimentón que se utilice; los pimentones de Murcia y La Rioja son los
más afamados. El pimentón es el resultado de moler pimientos que se
han dejado secar; esta planta se trajo desde México en el siglo XVI
(los mexicanos la llaman chile).
Chorizo
para cocinar. Son unas salchichas pequeñas, también de
carne picada y pimentón, que no se han dejado secar. Se fríen y acompañan
muchos potajes.
Girella.
Embutido de tripa y carne de oveja.
Fuet
o secallona. Es una butifarra que se deja secar hasta que la
carne pierde casi toda su agua. Son unos bastones muy delgados y largos.
Jamón
serrano. Es la pata trasera del cerdo que se sala para que pierda
agua y que después se airea en zonas secas. La pata delantera se conoce
como paletilla. Los más conocidos son los de: Jabugo, Trévelez, Salamanca,
Teruel y Extremadura. Los especialistas aprecian el jamón de la pata
echada, es decir, la pata sobre la que se recuesta el cerdo cuando duerme,
así las grasas se reparten de forma más homogénea y la carne resulta
más sabrosa. La mejor manera de conservar el jamón, una vez abierto,
es cubriéndolo con una loncha de grasa de la misma pieza. Los especialistas
también recomiendan servir las lonchas de jamón en un plato templado,
de esta forma la grasa del jamón se ablanda y se aprecia mejor el sabor.
Sin duda, en España existe una cultura popular sobre qué es un
buen jamón y cuál es la mejor manera de comerlo.
Jamón
de Jabugo. Es una denominación de origen muy conocida; tres meses
antes del sacrificio, los cerdos se alimentan con bellotas que el pastor
hace caer directamente de las encinas con una vara; estos animales corren
en semilibertad por las dehesas.
Lomo
adobado. Es una pieza de carne entera (el lomo) que se sala y
después se deja secar en lugar seco.
Morcilla.
Sangre embuchada y hervida; las más clásicas son las de arroz
y las de cebolla. Se preparan fritas y pueden comerse solas o acompañar
potajes.
Morcón.
Carne embuchada en intestino que se deja secar. Son piezas con
anchos irregulares.
Salchicha.
Carne picada, especiada y embuchada que se prepara frita. Suelen
medir 1-2 cm de grosor y 10-20 cm de longitud.
Salchichón
o longaniza. Carne picada embuchada y especiada, se seca en lugares
secos. Son piezas muy largas (más de 40 cm) y con unos 10 cm de longitud.
Sobrasada.
Carne muy picada a la que se añaden pimentón y zonas grasas del
animal, también muy picadas. La carne no es tan firme como la del chorizo,
es una pasta que puede extenderse bien sobre pan. Es típica de las islas
Baleares.
A todo esto hay que añadir que el chorizo de un pueblo puede
no parecerse al chorizo de otro; pueden tener consistencias, sabores y
tamaños diferentes, pero llamarse igual. Posiblemente se elaborarán
de forma distinta y se usarán diferentes calidades de pimentón. Por ejemplo,
en Segorbe (Castellón) añaden canela a la carne picada de sus salchichas,
es además un ejemplo de combinación muy afortunada, pues bien, estas salchichas
tan peculiares tienen el mismo aspecto que cualquier otra.
En el norte de España son aficionados a organizar concursos de
embutidos, y los participantes son celosos de sus secretos y trucos. La
industria alimentaria también produce embutidos propios de otros países:
jamón de York, mortadela, chopped, etc., y la gente los consume con regularidad,
pero escapan al objeto de esta obra. También hay que decir que la guía
de los embutidos españoles todavía está por hacer.
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