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Éste es un dulce típico de Andalucía que se prepara en casa, se compra
en pastelerías o se toma en algunos restaurantes, aunque se ha hecho popular
en toda España.
Ingredientes (para 6 personas)
500 cl de aceite de oliva,
la piel de un limón, 1 cucharadita de anís en polvo, 500 g de harina,
1 huevo, sal, 1 dl de jerez (vino dulce), 2 cucharadas de miel,
250 g de miel, agua y azúcar lustre.
Preparación
En una
sartén se ponen 200 cl de aceite
de oliva (de los 500 cl) y en él se fríe la piel del limón unos
instantes. Apagaremos el fuego, retiraremos la piel de limón y añadiremos
el anís en polvo. Dejaremos enfriar el aceite.
La harina
se dispone sobre una mesa formando un volcán, en el "cráter" se casca
un huevo; también añadimos un pellizco de sal, el aceite perfumado
con anís y limón, el vino y dos cucharadas de miel. Se amasan bien estos
ingredientes. Dejaremos reposar la masa durante una hora en un lugar
fresco y seco.
La masa
se estira con un rodillo hasta conseguir una plancha muy fina. La mesa
y el rodillo están ligeramente enharinados para evitar que la masa se
pegue.
Para formar
los pestiños cortamos la masa en rectángulos de 14 x 7 cm, que
enrollaremos por una esquina. Deben quedar unos rollos anchos y aplastados.
Con los dedos humedecidos con agua fría, se moja la esquina exterior
y se presiona para que al freír los pestiños no se desenganchen.
Los pestiños
se fríen en el resto del aceite de oliva (300 cl) cuando está muy caliente.
A medida que se doran por los dos lados, se colocan sobre papel absorbente.
La miel
se cuece en un cazo pequeño con un chorrito de agua durante 7
minutos.
Vigilando
no quemarnos, sumergimos los pestiños en la miel un instante.
Los pestiños se espolvorean con azúcar lustre y se sirven templados.
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