InsultosRepertorio*: algunos excesos
 

 

 
 

* Los siguientes insultos o expresiones insultantes se han clasificado según su grado de intensidad, es decir, según el grado de ofensa: 1, para insulto leve; 2 para insulto moderado y 3 para insulto grave.

 

Algunos comportamientos que pecan de exceso se nombran con términos en los que aparece el sufijo -on, veamos algunos:
Criticón1-2 se refiere a personas que sólo saben hablar de los demás para criticar.

No seas tan criticón, nadie es perfecto.

En cambio, a alguien peleón1-2 es fácil provocarlo para que discuta.

Cálmate, ¡peleón!; yo sólo te he dicho que no sabes aparcar.

A algunas personas les gusta mandar cosas a los demás; para calificarlos se utiliza mandón2 o sargento2 (pop.).

No seas tan mandona; yo no te digo lo que tú tienes que hacer.

Alguien que come mucho, sin medida, es un tragón1-2 o un tragaldabas1-2, ambos términos son del registro popular.

No pudimos probar ni un canapé; el muy tragón se los comió todos.

Llorón se aplica a los bebés que lloran mucho.

De pequeño tú eras bastante llorón, pero tu hermano no lloraba nunca.

Lloricón1-2 y llorica1, en cambio, califican a los niños que utilizan el llanto para salirse con la suya: que les compren regalos, no comer lo que no les apetece...

Te compraré la bici, pero no seas lloricón.

A un niño pequeño (bebés) que usa pañales se le puede llamar cariñosamente meón o cagón, aunque estos términos dirigidos a adultos sí pueden ser muy ofensivos.

El meón este nos ha hecho parar cinco veces; no llegaremos a Zaragoza ni mañana.

 
ir arriba