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* Los siguientes insultos
o expresiones insultantes se han clasificado según su grado de
intensidad, es decir, según el grado de ofensa: 1, para insulto
leve; 2 para insulto moderado y 3 para insulto grave.
A quien escatima su dinero exageradamente podemos llamarlo: tacaño2,
agarra(d)o1-2 (pop.), rácano1-2
(pop.) o roñoso2 (pop.).
No seas roñoso y cómprale un helado
a tu hijo.
Con el mismo sentido, puede decirse de alguien que es
de la Virgen del puño1 o que es
rata1-2, ambas expresiones pertenecen al registro popular.
Igualmente popular es la expresión comparativa ser
más agarra(d)o que un chotis1 a.
A éste no le sacas un céntimo, es más
agarrado que un chotis.
a
El chotis
es un tipo de baile en el que una pareja baila muy junta.
La idea antónina, el gasto abundante y sin reservas, también
suele utilizarse irónicamente para referirse a la tacañería.
En este sentido se utilizan los adjetivos: generoso,
espléndido (pop.) y desprendido
(pop.).
¡Qué espléndido eres! ¿Con un euro qué
quieres comprar?
Alguien avaricioso2 se guía
por el afán de acumular cosas. Algo parecido es ser codicioso2:
sentir el deseo exagerado de poseer dinero o cosas. El primer término
es más frecuente que el segundo.
No seas avariciosa y confórmate con lo
que tienes.
Tiene mucho dinero, pero quiere más y más: es muy codicioso.
En cambio, alguien avaro1-2 acumula
riqueza por el placer que esa posesión le produce. Es difícil
encontrar a personas de carne y hueso a quienes aplicar este término,
no tanto en las obras de Dickens o de Molière.
Es un avaro: tiene mucho dinero, pero vive miserablemente
en una casucha contando sus monedas de oro.
Otras veces, por tacañería, una persona tiende a comprar
objetos de mala calidad o feos, pero baratos; se trata de gente cutre1-2
(pop.).
-- ¡Qué cutre eres! El pantalón será
muy barato, pero dentro caben dos como tú.
De los comerciantes que imponen precios notablemente más altos
que sus competidores directos, se puede decir que son careros1
(pop.). Este adjetivo puede aplicarse también al comercio.
En este bar son muy careros: por lo que te cuesta
una cerveza aquí, en otro bar te puedes tomar tres.
El individuo muy preocupado de obtener el máximo beneficio de
su trabajo o actividad se denomina popularmente pesetero1-2.
Se puede aplicar a los tenderos, pero últimamente se aplica sobre
todo a los jugadores de fútbol profesionales.
Los jugadores de fútbol son unos peseteros,
no sienten los colores del equipo.
Las personas en exceso preocupadas por los intereses materiales (dinero
o posesiones) y poco por los valores espirituales son materialistas1.
Lo ayudas porque quieres que te haga un buen
regalo, eres un materialista.
Alguien mezquino2 o ruin2
carece de generosidad y de nobleza, es muy materialista y es capaz de
acciones muy bajas. Es una combinación de materialismo y maldad.
¡Mira que es ruin! Hicimos diez kilómetros
en su coche y nos hizo pagar la gasolina.
Un egoísta1-2 es quien
antepone sus intereses a los de los demás o que reserva sólo
para sí el disfrute de ciertas cosas.
Sólo piensas en ti: eres un egoísta.
El ambicioso2 está dominado
por el deseo de poder, de riqueza o de posición social.
Para conseguir algo en la vida, hay que ser ambicioso.
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