InsultosRepertorio*: la holgazanería y la despreocupación
 

 

 
 

* Los siguientes insultos o expresiones insultantes se han clasificado según su grado de intensidad, es decir, según el grado de ofensa: 1, para insulto leve; 2 para insulto moderado y 3 para insulto grave.

 

Los españoles tenemos fama de ser perezosos y poco formales en el trabajo, de ser aficionados a las siestas, a las fiestas y a no hacer nada. Los términos que siguen pueden utilizarse para reprochar a alguien la falta de ganas de trabajar: gandul1, haragán1, holgazán1, perezoso1 y vago1, todos ellos del registro estándar.

¡Qué vago eres! ¿Cuándo te vas a levantar de la cama?
Levántate, ¡gandul!

En el registro popular disponemos de los nombre manta1, referido a hombres o a mujeres, penco1-2 y perro1-2 a, sólo referido a hombres. También flojo1 que es nombre y adjetivo.

Es un manta, yo todavía no lo he visto trabajar.
No estudias porque eres un flojo.

a Perra también es una ofensa, pero no se refiere a la holgazanería, sino a la traición.

Una idea próxima a la holgazanería es la dejadez: la falta de celo por hacer las cosas bien, por pereza o por falta de interés. Para referirnos a personas usamos deja(d)o1.

La herida se le ha infectado porque es un deja(d)o.

Cuando la holgazanería se convierte en una forma de vida, aparecen distintos tipos de persona:

Un zángano1-2 es alguien que no hace nada de provecho, se dice de los hijos ya mayores que están en edad de trabajar, pero que prefieren no hacerlo.
Un vividor2 es alguien que no trabaja o tiene un trabajo del tipo relaciones públicas de una discoteca, proxeneta... Utiliza el engaño para aprovecharse de personas con dinero.
Un vivalavida1 o un vivalavirgen1 es alguien que vive sin trabajar ni preocupaciones, aprovecha lo que sale y no se esfuerza ni en mentir ni en engañar, pero sobre todo vive feliz.
Un tarambana1 o un bala perdida1 es alguien alocado y de poco juicio, también es una persona de poco provecho.

El zángano este vive con sus padres.
En las revistas del corazón sólo salen vividores.
A él todo le da igual, es un vivalavida.
¡Hijo mío!, a ver si encuentras una buena chica y dejas de ser tan tarambana.

Ser un apalanca(d)o (pop.) se refiere a personas sin espíritu de lucha y que se conforman con una situación cómoda.

Trabaja lo mínimo y no tiene ningún interés en ascender: es un apalancado.

Alguien que busca su comodidad por encima de todas las cosas es un comodón1.

Yo prefiero vivir con mis padres, soy muy comodón; ellos se encargan de limpiar, de hacer la compra...

Alguien que no asume sus responsabilidades en un irresponsable1.

Has dejado al niño solo, ¡eres un irresponsable!

 
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