Estas páginas proceden del libro inédito Insultos, maldiciones, votos, vulgarismos y eufemismos: una reflexión sobre la ofensa de María Rosa López Llebot y Glòria López Llebot y han sido consultadas por HispaLab visitantes desde el día 15 de julio del 2003.

Esperamos que esta buena aceptación entre nuestros usuarios anime a algún editor a publicar este trabajo. Si está interesado escríbanos a info@zonaele.com.
 

El propósito de esta obra es explicar a las personas que estudian español como segunda lengua una serie de cuestiones que raramente se analizan sistemáticamente: insultos, maldiciones, votos, vulgarismos y eufemismos.


El motivo de esta falta de interés es diverso:

El desprecio: no se les reconoce la suficiente entidad para resultar motivo de estudio sistemático.
La simplificación: muchos consideraran fundamental la asimilación de una buena base gramatical y léxica; lo demás son adornos que si acaso merecen un comentario superficial.
La falta de rigor: si una cosa no se mira deja de existir o de ser importante.
La timidez o la vergüenza: algunos temas son incómodos, provocan sonrojos o risas.
La dificultad: son temas complicados, poco estudiados y sistematizados; el tono de voz, la intención, el contexto... son importantes para captar los matices.

Estas cuestiones pueden parecer insignificantes, menores o poca cosa, pero a veces su desconocimiento provoca el fracaso de la comunicación: el mensaje no se entiende en absoluto o se malinterpreta. Y todavía peor: las relaciones entre las personas y la opinión que unos tienen de otros pueden verse afectadas negativamente: un hispanohablante interpreta como despiste o desconocimiento los errores gramaticales (p. ej., el uso de singular por plural, o al revés) de un estudiante de español como segunda lengua, y automáticamente rehace el mensaje; pero ¿cómo debe interpretar un término ofensivo mal empleado? Sin duda con reservas y catalogando al estudiante de bicho raro hasta que se demuestre lo contrario. El estudiante, por su parte, no entiende por qué sus palabras a veces provocan la risa de los hispanohablantes, y, a su vez, también encasilla a éstos en la categoría de gente extraña.

Desde un punto de vista cultural, es interesante reflexionar sobre qué es ofensivo y qué no lo es. ¿Por qué una refencia a la infidelidad es más ofensiva que otra a la estupidez? ¿Por qué tenemos eufemismos para referirnos a la vejez o al parto, ambos partes fundamentales de la vida? Aquí proporcionamos algunas respuestas al tiempo que abrimos la puerta a comparaciones interculturales.

A veces, estos temas se obvian otras se desprecian y por un motivo o por otro no se estudian o exponen sin seriedad ni rigor, y mucho menos constituyen temario de examen. Taco, palabrota, juramento, voto, reniego, maldición, insulto... los hispanohablantes sabemos a qué nos referimos con estos términos, pero en los diccionarios no siempre queda claro en qué se diferencian. Sí, también estas cuestiones pueden ser motivo de estudio serio.

En este trabajo se recogen sólo formas en uso en el español peninsular. Al leer con detalle algunos capítulos puede pensarse que hemos confeccionado listas exhaustivas, sin discriminar términos históricos, ya en desuso. Esto no es así, el objetivo es intentar explicar los matices de la lengua más viva que utilizamos a diario; en este sentido los contenidos son cotidianos, populares y bien conocidos por los hablantes habituales del español peninsular.