| Esta obra
es continuación de Juguemos en clase, y a diferencia
de esta se centra exclusivamente en la adquisición de léxico.
En Juegos con palabras se incluyen las normas de 20 juegos
distintos y los patrones y pautas para construirlos. Todos estos
juegos utilizan básicamente dos tipos de tarjetas: unas 900
ilustradas y 900 textuales correspondientes a los conceptos ilustrados.
Cualquiera de estos conceptos puede utilizarse en el juego que se
desee, así cada cual puede elaborar material pedagógico
a su medida.
Por otro lado, los juegos en sí no se agotan en las tarjetas
aquí incluidas: pueden tomarse ilustraciones de otras procedencias:
publicidad, prensa escrita, manuales... Sin embargo, hay que tener
presente que los conceptos-ilustraciones de la selección
que hemos realizado responden a cuatro premisas:
1 Satisfacer distintos niveles de
dificultad: básico (mesa, perro, queso...), intermedio
(globo, caracol, pulgar...) y avanzado (gatillo, alfil, suela...).
2 Reflejar modelos españoles.
A veces la diferencia cultural es evidente: mocho, plaza de toros,
pandereta, naipes..., otras veces la diferencia es más
sutil: dormitorio, bata de estar por casa, falda...
3 Incluir ilustraciones difíciles
de conseguir por otros medios: bolsa de plástico, esposas,
chincheta...
4 Incluir temas variados y útiles:
alimentación, vestido, casa, objetos cotidianos, partes
del cuerpo...
Principios generales que guían estos juegos:
1 La mecánica de los juegos
en sí es sencilla. Los jugadores comprenden rápidamente
la mecánica del juego y qué habilidades los llevarán
a la victoria.
2 Se proporcionan modelos positivos
y claros: se recurre tanto a la memoria auditiva como a la visual.
3 Algunos de estos juegos premian
el conocimiento de la materia, al fin y al cabo estamos en clase
de español y se trata de aprender. Otros recompensan la
facilidad para aprender.
4 También interviene la suerte;
el azar hace que la derrota no sea trágica y que la victoria
no pueda considerarse definitiva, es decir, el azar desdramatiza.
5 Estimulan la memoria y la capacidad
de retener vocabulario. Cuanto más ejercitamos esta habilidad,
más capaces somos y mayor es nuestra confianza en las posibilidades
de éxito.
¿Por qué sobre papel y cartón?
Porque
estos soportes permiten el juego simultáneo de grupos numerosos
de personas, con el consiguiente establecimiento de relaciones
sociales en tiempo real y de forma simultánea, es decir,
permiten reproducir la comunicación oral habitual de una
lengua.
Porque la pujanza de los sistemas informáticos y de Internet
no llega a todos por igual. Esto es así por suerte o por
desgracia: la falta de medios técnicos puede verse como
una injusticia o como un respiro.
Porque
permite la adaptación a las necesidades particulares: no
existe un orden lógico de juegos ni de niveles: aun escogiendo
el mismo juego, dos personas distintas realizarán una selección
distinta de tarjetas para plantearlos, con toda seguridad, del
todo adaptada a sus necesidades y no guiada por una pauta ideal
(y ajena) de prioridades y niveles.
|