| En
este manual se explican las normas de algunos juegos y también
se incluyen las pautas básicas para construirlos. Los patrones
pueden reproducirse (fotocopiarse) tantas veces como se requiera,
algunas veces sobre cartulina, otras sobre papel. Si bien los profesores
pueden discurrir juegos por sí mismos, no siempre disponen
del tiempo y de los instrumentos de diseño más adecuados;
este trabajo acude en su auxilio.
Los juegos se pueden usar para:
1 Reforzar y asentar los temas estudiados
o para introducir temas nuevos; son especialmente útiles
con listas de vocabulario difíciles de asimilar.
2 Distender el ambiente; sobre todo,
después de temas difíciles, los alumnos se relajan
jugando, riendo.
3 Establecer relaciones interpersonales.
Esta o aquella reacción en un momento del juego dice mucho
de los jugadores; el juego acerca a las personas.
4 Favorecer la idea de progreso.
Los juegos tienen principio y final; avanzar a través del
juego lleva implícito la idea de progreso.
Principios generales que guían estos juegos:
1 La mecánica de los juegos
en sí es sencilla. Los jugadores comprenden rápidamente
la mecánica del juego y qué habilidades los llevarán
a la victoria.
2 Se proporcionan modelos positivos.
La dificultad (¿b o v, con h o sin ella?) siempre está
resuelta; así el jugador/ alumno lee y asimila modelos
positivos. En un dictado, por ejemplo, un alumno duda ante una
palabra que nunca ha visto escrita; pero no puede dejar un espacio
en blanco, está obligado a definirse; puede que acierte
o puede que no, pero en ninguno de los dos casos estará
seguro de haber acertado, y, lo que es peor, puede que fije en
su memoria un modelo erróneo.
3 La mayoría de estos juegos
premian el conocimiento de la materia, al fin y al cabo estamos
en clase de español y se trata de aprender.
4 También interviene la suerte
(dados, casillas de penalización); el azar hace que la
derrota no sea trágica y que la victoria no pueda considerarse
definitiva, es decir, el azar desdramatiza.
El papel del juego en el aprendizaje
En una misma clase tres alumnos cometen errores graves,
por ejemplo, los tres conjugan mal una u otra persona del presente
del indicativo del verbo ser. "Hay que hacer algo", se
dice el profesor e invita a los alumnos a recitar todas las personas
del mencionado tiempo verbal (yo soy, tú eres...). El ejercicio
no se puede alargar mucho porque es aburrido en sí, aunque
sea necesario, y recuerda métodos pedagógicos pasados
de moda. ¿Quién quiere perder la categoría
de profesor "guay"?
Pero, ¿y si esa repetición se plantea como un juego?
Por ejemplo, es una prueba más en un recorrido y debe realizarse
cuando se cae en una casilla determinada. La repetición no
es aburrida, es un reto, parte del juego. La misma actividad planteada
como ejercicio o como juego obtiene resultados muy diferentes.
Muchos refranes populares ensalzan el valor de la repetición
en el proceso de aprendizaje: en inglés se dice: "repetition
makes perfect" (la repetición hace la perfección),
en ruso que "la repetición es la madre del aprendizaje"
y en español que "la práctica hace al maestro".
Precisamente, en los juegos se repite una y otra vez la misma cosa,
aunque de forma atractiva para los jugadores. ¿Qué
es un juego de naipes? La repetición de unas pautas y del
cálculo de las posibilidades de combinar así o asá.
Cuando se juega a la oca o al parchís, algunas expresiones
se repiten sin cesar: "de oca a oca y tiro porque me toca",
"mato esa y cuento veinte"... Y a una partida sigue otra;
raras veces se juega una sola partida de cartas, de parchís
o de lo que sea. |